Testimonio


 Hola a todos:

 

   Antes de nada, pedir disculpas por no poner nombre y apellidos a este testimonio, pero pienso que lo importante es la historia y no quien la firma.

   Soy adicto desde hace más de dos años. Tampoco voy a especificar qué  tipo de adicción padezco, porque todas en mayor o menor medida son perjudiciales para el que las sufre y su entorno.

 

   Al principio no era consciente de mi adicción, y creía erróneamente que controlaba la situación; que en cualquier momento podía dejarla y que no me afectaba lo más mínimo; pero lo cierto es que cada vez consumía más y con mayor frecuencia, y que empezaba a notar síntomas negativos en mi persona (ansiedad, negación de la realidad, incapacidad para enfrentarme a los problemas, y sobre todo cuando tomaba consciencia de lo que estaba haciendo, culpabilidad, vergüenza y arrepentimiento).

 

   Mi vida poco a poco fue convirtiéndose en un infierno, si bien mi vida laboral no resultó afectada, la parcela personal y familiar resultó seriamente tocada.

 

   Empecé a mentir cuando ya era consciente de mi adicción, negando a mi familia y a mis amigos que estaba consumiendo y aprovechando cualquier oportunidad para hacerlo. Ya no controlaba mi vida, era la adicción y el impulso irrefrenable de consumir la que se había apoderado de mi cuerpo y mi mente.

 

   Me alejé de mis amigos, me volví huraño y encerrado en mi caparazón, llegué a convertirme en un extraño hasta para mi pareja.

 

   Fue ella la que me empujó a asistir a terapia. En un principio fui un poco obligado y nada convencido, de tal forma que los primeros 6 meses no fui sincero, tuve varias recaídas, y hasta mi terapeuta me lanzó el ultimátum de que si no cambiaba no merecía seguir con la terapia.

 

   A raíz de mis mentiras y recaídas, mi pareja me dejó, y fue entonces cuando todo se vino abajo y me ví en el fondo de un pozo, sin salida y sufriendo un dolor tan terrible como nunca había sentido.

 

   Ese fue mi punto de inflexión, ahí es cuando tome consciencia de mi enfermedad y empecé a enfrentarme a ella.

 

   Todo empezó a cambiar desde entonces. Tomé las pautas que me marcó mi Psicóloga en serio. Seguí a rajatabla sus recomendaciones. Deje mi hermetismo, empecé a confiar, a hablar sin vergüenza de mi problema. Gracias a la ayuda de la terapia descubrí las posibles causas que me habían llevado a mi situación y pude poner en práctica los mecanismos que podían alejarme de mi adicción.

 

   Conseguí ser consciente de mi enfermedad, aprendí a reconocerla, a aceptarla, a no mentirme  a mi mismo ni a los demás. En definitiva, si consigues reconocer el problema es el principio para intentar poder resolverlo.

 

   Tras más de año y medio de terapia; estoy cerca de ser dado de alta, después de mucho dolor y sufrimiento, he podido superar o mejor dicho voy superando día a día mi adicción. (Que nadie se engañe, porque las adicciones son crónicas, nos acompañan toda nuestra vida).

 

Sé que tengo que estar vigilante para no recaer, pero estoy inmensamente feliz, por haber presentado batalla y haber luchado por mí y por mi vida; por la que quiero que sea mi vida, porque lo que tenía antes no merecía llevar ese nombre.

 

   Me levanto cada día con ganas de hacer cosas, con proyectos, con ilusiones,  y aunque como todos, tengo mis momentos malos, ahora soy yo el que dirijo mi vida, el que decido para acertar o equivocarme. Soy yo el que labro mi destino y no la adicción.

 

   He perdido muchas cosas por el camino de la recuperación. Algunas de ellas irrecuperables, otras en proceso de reconstrucción; pero lo doy todo por bien empleado, sin con ello vuelvo a darle sentido a mi vida.

   Nada es eterno y la vida es corta. Quizás no he sido consciente de ello, hasta encontrarme con esta enfermedad; pero sí que tengo clara una cosa:

 

   Pienso vivir mi vida como si naciera cada día, pienso disfrutar de cada momento como si fuera el último, aprovechar cada momento y dar gracias por la oportunidad del siguiente instante.

 

  Quiero vivir la vida en libertad, sin las cadenas de la adicción.

PD. Espero que mi testimonio, sobre todo anime a todos los que se encuentren en la misma situación que yo para que pidan ayuda, que no se guarden sus problemas, que los confíen a alguien. Es difícil y doloroso salir de esto, pero sin ayuda es mucho más complicado.

 

   Las terapias son, junto con el apoyo de familia y amigos, la herramienta de ayuda más eficaz para intentar alejarse de una adicción. Son fundamentales para detectar el problema y ayudar al paciente a determinar las posibles causas que lo han llevado a consumir, para que pueda tomar las riendas y solucionar sus problema, ya que sólo el enfermo puede curarse si realmente quiere y está dispuesto.

   No todos salen; pero los que lo logran es porque realmente han querido salir. No basta con intentarlo, hay que querer de verdad. Con vuestro esfuerzo y una terapia adecuada; se puede.

 

   ¡Animo!, por mal que estéis, por desesperados que os encontréis, no deis la espalda a lo más importante de vuestra existencia que sois vosotros.

 

  Solo por el hecho de existir, ya merece la pena vivirla; de vosotros depende si queréis hacerlo como esclavos o persona libres.


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